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Las palabras de una persona con mentalidad de pobreza

La pobreza se metió en nuestro vocabulario. Para no arraigarla, deberíamos eliminar para toda la vida algunas expresiones de nuestro vocabulario.

Entre ellas:

  • POCO A POCO: Cuando la mayor parte de la gente empiezan algo, acostumbran afirmar: “avanzaremos de a poco”. La palabra “poco” significa . ¿Qué imagen ves cuándo escuchas la palabra “poco”?. Presta atención a esto: “Lo vamos a hacer de a poco” vs “Lo vamos a hacer punto por punto.” La segunda expresión es más edificante, edifica un cuadro mental de más fuerza y oportunidad.
  • NECESITO: Esta palabra significa CARENCIA. ¿Qué ves o qué sientes cuando escuchas la palabra “necesito”? “Necesito un trabajo, necesito dinero, necesito hacer mejor, necesito acompañamiento…”.Cambia tu lenguaje y di: ¡quiero dinero, quiero otro trabajo, quiero hacer mejor, quiero acompañamiento, quiero cambiar! El solo hecho de pronunciar las expresiones desde una posición ACTIVA, de DECISIÓN y VOLUNTAD, ya cambia tus cuadros mentales.
  • VOY A TRATAR: Otra expresión muy utilizada es “voy a tratar” (es como fracasar en el intento). Alguien decía: “nos encontramos cansados de los ‘tratadistas’, se precisa gente que lo HAGA”. Es tan fácil decir: ¡lo haré! y Si no puedes o no deseas llevarlo a cabo, simplemente di: ¡no lo haré!. El planeta no se viene abajo, sigue su curso. No pruebes suerte, no lo hagas “para ver” como te va. Por eso siempre que dices “voy a tratar”, estás acostumbrando a tu cabeza a “intentar”, a “negociar”. ¡No negocies con tu cabeza, dale las órdenes y obedecerá!
  • VALE LA PENA: Otra expresión habitual del vocabulario de la pobreza es “vale la pena”. Pena es tristeza, mal, angustia!. Lo que vas a llevar a cabo no merece, vale el esfuerzo, vale la agrado, la alegría.
  • EN LA LUCHA: Es una respuesta habitual en bastante gente, cuando le preguntan” cómo estás?”: “Aquí, en la pelea”. No te percatas que tu afirmación inconsciente está creando en tu vida la sensación de “luchar”, de ir contra lo complicado, contra obstáculos, lo cual experimentas todo el tiempo sintiendo de todos modos que luchas contra varios para lograr hallar lo que deseas. En vez de eso, podrías hacer otra afirmación que recree otro ámbito en tu todo el tiempo. Entre otras cosas, responder: ¡excelente!, ¡Dios frente todo!, ¡Con Dios y pa’lante!, o algún otra afirmación efectiva.

Hay que prestarle atención a las expresiones.

Una palabra es un pensamiento hablado.

Un pensamiento es una palabra en silencio.

Las expresiones son un poder, energía creadora: crean ideas, crean sensaciones; lo que escuchas puede saber lo que sientes.

¡Las expresiones crean cuadros mentales!

Un consejo habitual dice: “piensa antes de comentar.” La realidad, sin embargo, es que nadie puede comentar sin reflexionar. Cuando alguien dice algo “sin pensarlo”, de todos modos lo pensó sin darse cuenta; fue un desarrollo que sucedió en su inconsciente y que pasó inadvertido.

Es un acto automático. De la misma manera que nadie puede ofrecer lo que no posee, nadie puede expresar lo que no piensa.

Inclusive, el acto de mentir, pide un nivel de pensamiento y creación. Las expresiones tienen poder porque son escuchadas en la cabeza, tanto del que las oye como del que las pronuncia y las transforma en imágenes.

Cada palabra la hemos asociado a una imagen y a una cierta sensación. Entre otras cosas, cuando escuchas la palabra “AVIÓN”, lo verdaderamente posible es que tu cabeza ve un avión eincluso lo ve volando.

Las expresiones crean imágenes y esas figuras mentales amplifican lo que somos.

Tienden a acentuar nuestros sentimientos más básicos. Las expresiones son decretos.

Está en el libro de Proverbios, escrito por el Rey Salomón: ¡La muerte y la vida están en poder de la lengua, y el que la quiere comerá de sus frutos!. Otra traducción dice: ¡Quien habla del bien, del bien se nutre!.

Cuando escuchas con detenimiento el vocabulario de la mayor parte de personas (quizás el tuyo además y no lo habías notado), lo que encuentras son expresiones de escasez.

Al ser pronunciadas todo el tiempo, esas expresiones son semillas de pobreza.

Por ejemplo: “ojalá”, “vamos a conocer”, “hay que evaluar suerte”, “Dios desee”. Eso es pobreza mental que se expresa como pobreza en el vocabulario. ¡Cambia tus códigos mentales y tu vida cambiará!

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