In Proyecto Sentido, Transgeneracional

Leyendo el otro día una revista me encontré con un artículo sobre las “personas tóxicas” muy bueno y completo y que me dejó muy agradecido de que estas informaciones lleguen a los medios más multitudinarios…

No obstante, encontré algo que me hizo querer escribir sobre el tema, fue el tono crítico e hiriente de algunas partes del mismo.

Como ya sabes, y sino yo te explico, cuando hablamos del inconsciente no existen comportamientos buenos o malos, existen situaciones que nos producen dolor y activan nuestras huellas del pasado.

Además, como decimos en Biodesprogramación y la Biodescodificación al referirnos a la intención inconsciente del síntoma y en PNL (Programación Neuro-Lingüística), “todo comportamiento o actuación tiene una intención positiva”. Esa intención positiva no se produce para ir a tocarte a ti las narices y jode… La vida puede que no sea positiva para ti, pues proviene de unas necesidades distintas y filtros mentales o mapa mental distinto del tuyo…

¿Qué es en realidad una “Persona tóxica”?

Podemos decir aquello de que desde la biología y el inconsciente no hay juicios ni buenos ni malos. Pero pasemos a las relaciones tóxicas: lo primero que quiero decirte es que como puede que hayas entendido ya, no existen personas tóxicas, existen personas con conflictos y necesidades que provocan que relacionarnos con ellos se convierta en tóxicos para nosotros.

Por lo tanto, el termino tóxico es algo que aplicamos desde nuestra emoción no desde el comportamiento del otro. Por ejemplo, una persona que venga como víctima, quejándose, etc. puede agotarme, dejarme sin energía, quitarme el buen humor y hasta enfermarme; pero a alguien con un conflicto de salvador o de superhéroe le va a venir perfecto para sentir que su vida es útil pues van a encajar como dos piezas de un mismo puzle.

A todos nos ha pasado y casi cito el artículo que leí en ese número de “Muy interesante” como un día te levantas de buen humor, te sientes agusto y feliz contigo mismo, parece que va a ser un gran día y de repente una conversación con tu pareja, con una amig@ o con un compañer@ de trabajo te deja sin energía, pensando en lo dura y “chunga” que es la vida y sin ganas, fuerza ni forma de recuperar esa sensación de felicidad que ahora te parece lejana.

Es lógico en este momento pensar, sentir que esta persona te ha robado y caer en la frase-chiste: “Hoy hace un gran día, alguien vendrá y lo joderá” (¡que poco nos gusta a todos esto esa frase!)…

La importancia de nuestra actitud positiva

Tal vez eso ha pasado porque esta persona ha pisoteado tus sueños, porque te ha hecho sentirte insegur@ o sus insinuaciones y palabras agresivas te han dejado dudando de ti mism@, puede incluso que, simplemente, te ha contagiado su pesimismo, ¿pero por qué entonces si, como yo digo, esa persona no te ha hecho nada a ti, te “ha robado” esa conversación tu equilibrio?

Muy sencillo le has dado poder sobre ti, tú le has dejado. Tal vez no le has puesto limites o le has permitido que te use como su contenedor de basura emocional y ha descargado sobre ti su cuerpo, dolor…

¿Y qué puedes hacer entonces? Bien sencillo, debes observar en ti qué es lo que te ha resultado tóxico, qué ha hecho esta persona que ha sido como veneno para ti. Has descubierto a nivel del día a día que no debes permitirlo y tendrás que desarrollar estrategias y recursos para defenderte de una persona tóxica.

Pero no todo es ser recursivo y buscar soluciones, una vez que ya has identificado lo que desencadena tu dolor, es el momento de ir a buscar ese programa inconsciente que te ha hecho que tengas esa sensibilidad emocional que hace que sientas como dañino a esta persona y su forma de comportarse.

Ese programa, en la mayoría de los casos, suele tener su origen en la infancia por una relación que, en alguna de sus etapas, ha sido tóxica para ti con algún miembro de la familia, papa, mama, hermanos, abuelos…

Esta información se ve claramente en el árbol Transgeneracional al estudiarlo y una vez vista y tomada conciencia podemos actuar y aplicar los cambios sanos y necesarios, tanto para resolver mi parte en la que me causa dolor esa actuación, como el aprender a marcar límites a esas personas.

A esas personas que nos resultan tóxicas no solemos marcarle los límites que desearíamos, ni cuándo lo desearíamos, ni de la forma que desearíamos hacerlo.

Aprovechando, me gustaría hablarte de las famosas madres tóxicas que tan de moda están últimamente. Voy a empezar hablándote de qué ocurre y cómo es una madre cuando el hijo tiene 2 años y decide en el parque irse hacia la carretera, ¿qué hace esta madre? Pues saca un recurso natural de manipulación sana y convence al niño, “mira cariño esa mariposa, vamos a verla…”, de esta forma lo ha “convencido” (manipulado), pues el pequeño no tiene el desarrollo suficiente para razonar aún esta situación.

En cambio que hacemos los hombres normalmente, que no tenemos este recurso; Vamos cogemos al niño y le decimos “no, eso no” y ya tenemos bronca asegurada (jejeje), este recurso de manipulación es correcto y sano para estas edades.

¿Qué ocurre cuando los años pasan y bien, porque ha habido algún peligro en la vida del menor, provoca que la madre (o padre) no se desprenda de este mecanismo, o el menor no se revela suficiente y lo rompe, por ejemplo, en la adolescencia?… Es entonces cuando algo que servía en el pasado se convierte en tóxico.

Tipos de “Personas tóxicas”

Ahora viajando de nuevo a ese artículo de la revista “Muy interesante” voy a citar un catálogo de reacciones y comportamientos tóxicos que suelen adoptar este tipo de personas:

  • El meteculpas. La culpa paraliza y es una de las estrategias más utilizadas para manipular. Frases como “con todo lo que he hecho por tí y ¿así me lo pagas?” o “si, vete con tus amigas, ya me quedo yo aquí solo fregando los platos”.
  • El envidioso. No solo no se alegra de que te vaya bien, sino que le sienta como un tiro. Sentencias como “si, muy bonito el ramo que te ha regalado tu novio. Seguro que tiene remordimientos por algo que te ha hecho a escondidas”.
  • El descalificador. Siempre se puede encontrar algo negativo que decir sobre alguien. Frases como “¡excelente trabajo! Lástima que lo hayas entregado tarde”.
  • El agresivo. Insultar y atacar es su forma favorita de decir las cosas: “¿Cómo que no lo entiendes? Pareces idiota”.
  • El falso. Fingir lo que no es, otra estrategia para dominar y abusar de los demás, como el novio que alardea de estar muy enamorado mientras le es infiel a su pareja.
  • El psicópata. “Depredadores de su propia especie”, tal y como los define Robert Hare, psicólogo criminalista de la Universidad de Columbia Británica (Canadá).
  • El mediocre. No solo no hacen bien su trabajo, sino que entorpecen el de los demás.
    Usan frases como: “Si copias y pegas el artículo de otra revista, acabarás antes”.
  • El chismoso. Su valía personal es tan diminuta que tienen que combatir el aburrimiento ensuciando la reputación de los demás. Usan sentencias de este estilo: “No se lo digas a nadie, pero me he enterado de que menganito…”
  • El manipulador. Conoce bien tus puntos débiles y, de forma instintiva, sabe manejarte como una marioneta para conseguir sus propósitos. Emplean frases como “¿es que no le importan a usted los niños que se mueren de hambre?” para conseguir que te hagas socio de una ONG.
  • El quejica. Pocas cosas tan agobiantes como convivir con alguien que solo sabe quejarse. Hacen comentarios de este tipo: “La comida esta sosa…, pero la sal me da hipertensión”.
  • El dador de consejos. Es una persona que amparada en su deseo de ayudar suele dar consejos y opiniones (aunque no se la hayan pedido), para justo después emitir un juicio u opinión sobre ti o tu elección. En la realidad cuando comienzan a hablar son cercanos y cariñosos, te digo que es con buena intención, y tú bajas la vigilancia y abres tu corazón para escuchar algo que normalmente es correcto, pero lo acaban con una valoración propia desde sus propias creencias que puede llegarte como un dardo a tu corazón ahora sin que te lo esperaras.

Cómo defenderse de una persona tóxica: conductas y agresiones

Como hemos dicho ya, lo primero es identificar y poner límites a estas personas tóxicas y situaciones, vamos a explicar y detallar esta y otras estrategias para aprender como debemos tratarlas.

  • Pon límites. No hay forma más tonta de perder energía que escuchar a una persona que se ceba en sus problemas y no quiere saber nada de soluciones, en busca de la compasión de los demás para sentirse mejor. Por lo general, lo hacemos por educación: nos resulta violento dejar con la palabra en la boca a ese amigo que lleva ya media hora quejándose. ¿Pero merece la pena? Una buena forma de cortarle es preguntarle cómo piensa arreglarlo.
  • Escoge tus batallas. A veces, no merece la pena enfrentarse a una persona tóxica y acabas antes si finges no haberla oído o si le das la razón como a los locos. En cada caso, piensa bien que te sentará mejor: plantarle cara (y cargar con las emociones negativas añadidas de una pelea) o torearla con arte.
  • No entres al trapo. Si respondes en la misma línea que ellos, dejando que sus emociones te envuelvan y conecten con tus propias debilidades, estás perdido. Las habilidades sociales pueden entrenarse para buscar soluciones pacíficas a los conflictos y no responder al agravio con agravio. Responder en vez de Reaccionar.
  • Sé consciente de lo que sientes. Hacerte responsable de tus emociones te da ventaja a la hora de responder a un ataque tóxico (o decidir que no merece la pena).
  • Cultiva tu autoestima. A todos nos influye lo que dicen o piensan los demás, pero hasta cierto punto. Nadie tiene más derecho a juzgar tu propia vida que tú mismo.
  • Concéntrate en las soluciones. Si te fijas solo en el daño que alguien te hace, le estas dando poder para seguir causándote problemas. Piensa solo en cómo vas a manejar a esa persona, eso te ayudará a tomar las riendas de la situación.
  • No olvides. Si alguien te ha pisado una vez o te ha faltado al respeto… puedes perdonarlo, pero no le facilites que lo repita. Protégete desde el primer aviso.

Bueno yo diría que ya casi hemos hablado de todo lo relevante en cuanto a como defenderte de una persona tóxica. Solo quedarían un par de cosas.

Uno de esos asuntos que me quedan por hablar es más bien una realidad. Si en una familia se practican conductas o por el contrario serán tremendamente sensibles a ellas o reaccionarán ante estas incluso de forma exagerada, pues le estaremos tocando una zona sensible de su corazón y de su vida.

¿Cómo detectar los comportamientos tóxicos?

Ya para terminar quiero darte otras pistas para detectar los potenciales compartimientos tóxicos:

  • No escucha. Habla solo de sí misma y parece que lo que le acabas de contar le ha entrado por un oído y le ha salido por otro.
  • Se hace la víctima. Siempre que algo le sale mal, otro tiene la culpa. No se le ocurre pensar en que puede ser responsable de sus problemas.
  • Es experto en juzgar. ¿Conoces a alguien que siempre tiene algo malo que decir de otras personas, aunque solo las conozca de lejos? Fíjate bien.
  • Necesita ser el centro de atención. Interrumpe, controla la conversación y levanta la voz con frecuencia.
  • Es egocéntrico. ¿Te marea contándote lo mucho que ha hecho por la familia, por la empresa, por ti…? ¿No para de hablar de lo bueno que es haciendo esto o lo otro?
  • No siente respeto por los demás. Las necesidades de la gente le son ajenas.
  • Precisa tener razón. Por el contrario, la flexibilidad y la tolerancia son dos características de las personas nutritivas, que hacen sentir bien a los demás.
  • Le encanta el drama. Saca las cosas de quicio, exagera lo negativo… Todo vale a la hora de llamar la atención y exigir ayuda de los demás.

Fuente: “Muy interesante” número 438. Gente tóxica.

Por ser fiel a la fuente determinadas partes del articulo no han sido modificadas y no estoy plenamente de acuerdo, en el cómputo general sí que lo estoy yo quien suscribe este artículo.

 

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