In Hijos y Padres

Actividades extraescolares…

Charlando con unos padres a raíz de uno de mis últimos videos me comentaban el tema de las actividades extraescolares (¿son buenas?, ¿qué actividad le iría bien a mi hijo…?), de los talentos ocultos de sus hijos y como poder ayudar a desarrollarlos.

Hoy en día tenemos un problema que enfrentar en la educación de nuestros hijos y es el tiempo que podemos compartir con ellos, por un lado, y, por otro, la cantidad de opciones que se nos presentan a la hora de incentivarlos: futbol, baile, kárate, inglés, música, clases particulares…

Hoy me voy a centrar en los talentos que poseen innatos y como darles salida. Lo primero es no saturar a los niños con un exceso de actividades que ocupen su tiempo; ya sea, porque queremos darles lo mejor o lo que nosotros no hemos tenido, o porque no podemos ocuparnos nosotros mismos durante ese tiempo, por trabajo u otras circunstancias. En esta segunda opción aparte de compartir contigo la queja de lo difícil que resulta este asunto hoy en día, poco más se puede aportar, pero en la primera opción sí podemos.

 

No volcar en los niños nuestras frustraciones

Te invito, y ahora espero no pasarme de duro, a no volcar tus deseos y sueños de la infancia en tus hijos, pues entonces tu sanarás tus frustraciones, pero ellos no vivirán sus historias sino las tuyas y comenzamos entonces con esas “repeticiones” de las que tanto me has oído (o leído) hablar.

Como dice el dicho, la genialidad aparece de la necesidad, y la imaginación del aburrimiento… Te invito a dejar espacios en la vida de tus hijos en los que se aburran; sin consola, ni Tablet, ni ordenador… Y que vengan a nosotros con aquella frase que todos hemos repetido en nuestra infancia de “mama me aburro” y poder disfrutar diciéndoles esas frases históricas de: “No se dice mea burro, se dice pipi caballito” o “Pues date con una piedra en la espinilla” que tanta rabia nos daba, pero tenía un beneficio (aparte de chincharnos), conseguir que nos moviéramos de la zona de confort infantil en la que papá y mamá nos resolvían todo y generar recursos propios. Aquí ya puede ir en busca de la genialidad y desde allí viajar a la creatividad que tanto van a necesitar en el mundo futuro adulto y que es prima hermana de la imaginación.

Es ahora cuando sus dones y talentos empiezan a surgir y desarrollarse: sus dones naturales, y nosotros podremos verlos y ahora que ellos mismos nos han señalado el camino potenciarlos. No la carencia o dificultad, sino lo que lo hace único e increíble. Como decía el cuento hindú no lleves a tu hijo a un tutor de idiomas porque le cuesta, llévalo a un tutor de matemáticas porque se le dan genial y así premiarás su genialidad (potenciarás) en lugar de castrarla.

Y, ¿qué intento decirte con todo esto?

Déjate llevar por tu hijo

Te propongo que, en vez de hacer cosas para desarrollar los dones de tu hijo, en vez de devanarte los sesos buscando: “Hagas nada” y dejes que él te los enseñe. Confía en él, permítele su prueba y error. Déjale que se mida y desarrolle recursos ante los obstáculos, incluso la frustración… Un buen mentor no es el que te hace las cosas, es el que te enseña a hacerlas para que cuando no esté pueda él solo. ¿Qué tipo de hijo quieres, uno que tenga recursos para que pueda actuar en su vida futura o uno dependiente?

 

¡¡¡Haz nada!!!
Que ya sabes que es distinto de “no hacer nada”.

De nuevo gracias por leerme y estoy a vuestra disposición para cualquier duda en  anahyana@anahyana.es o en el 626 32 22 32

 

 

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